CAPÍTULO 4: CÓRDOBA, UNA AVENTURA DE ARTE Y PASIÓN

INTRO CÓRDOBA
Córdoba: La Ciudad Donde la Pasión se Vuelve Arte

El curso escolar avanzaba. Amina y Lucía comenzaban con ganas el segundo trimestre tras unas maravillosas vacaciones navideñas. Las niñas se habían echado de menos, ¡tenían tanto que contarse después de este tiempo sin verse!
Tras fundirse en un cálido abrazo al llegar al colegio, Lucía agarró a Amina de la mano y juntas fueron a ver el mapa de Andalucía como en otras ocasiones. Deseaban seguir explorando nuevos rincones y esta vez, tocaba empaparse de la cultura cordobesa.

–Amina, estas vacaciones nos han visitado mis tíos de Córdoba que está justo aquí –dijo Lucía señalando la provincia en el mapa.
–No conozco Córdoba, cuéntame más –dijo Amina ilusionada.
Lucía le explicó detenidamente todo lo que sus tíos le habían contado sobre esta fantástica provincia:
–En Córdoba, hay edificios muy antiguos que son pura fantasía: la Mezquita, un lugar enorme con muchas columnas y arcos de colores, la Medina Azahara, el Puente romano o sus coloridos patios llenos de flores.

–Además, mi tío dice que la comida es deliciosa –continuó Lucía– platos como el salmorejo, el rabo de toro, la mazamorra, el flamenquín y de postre, el pastel cordobés, ¡para chuparse los dedos, Amina! –exclamó Lucía sonriendo.

–También me contó que hay tiendas con cuero y telares maravillosos y tabernas con música al son de guitarra y bailes como “El Vito” y que en mayo, se celebra la Fiesta de los Patios, donde las casas se llenan de flores de colores –Lucía continuó.
–Y no solo eso, Amina. Además allí vivieron mujeres importantes a las que quisieron silenciar. Está Wallada Bint Al-Mustakfi, una princesa poeta de la época de Al-Ándalus, que no se dejaba callar y recitaba sus poemas en público. Además, también vivió Leonor Marzano, conocida como la “madre del cuarteto”, una pianista muy importante. –explicaba Lucía.

–¡Anda, una andalusí y una música! –interrumpió emocionada Amina.
–¡Sí!, luego te cuento más, vamos a clase que veamos a la seño y a los demás compañeros y compañeras ¡que tendrán mucho que contarnos tras las vacaciones! –dijo Lucía emocionada mientras volvía con Amina al aula.
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Córdoba: La Ciudad Donde la Pasión se Vuelve Arte
El curso escolar avanzaba. Amina y Lucía empezaban con ganas el segundo trimestre. Las niñas se habían echado de menos. ¡Tenían mucho que contarse!
Al llegar al colegio, Lucía agarró a Amina de la mano. Fueron a ver el mapa de Andalucía. Querían saber más de Córdoba.
—Amina, estas vacaciones nos han visitado mis tíos de Córdoba. Está justo aquí —dijo Lucía, señalando la provincia en el mapa.
—No conozco Córdoba, cuéntame más —dijo Amina ilusionada.
Lucía le explicó todo lo que sus tíos le habían contado:
—En Córdoba, hay edificios muy antiguos. Está la Mezquita, un lugar enorme con muchas columnas y arcos de colores. También está Medina Azahara, el Puente Romano y sus patios llenos de flores.
—Además, mi tío dice que la comida es deliciosa —continuó Lucía—. Platos como el salmorejo, el rabo de toro, el flamenquín y de postre, el pastel cordobés. ¡Para chuparse los dedos! —exclamó Lucía sonriendo.
—También me contó que hay tiendas con cuero y telares. Y lugares con música como "El Vito". En mayo, se celebra la Fiesta de los Patios, donde las casas se llenan de flores y la gente canta y baila.
—Y no solo eso, Amina. Allí vivieron mujeres importantes a las que quisieron silenciar. Está Wallada Bint Al-Mustakfi, una princesa poeta. También Leonor Marzano, una pianista que inventó el cuarteto —explicaba Lucía.
—¡Anda, una andalusí y una música! —interrumpió Amina, emocionada.
—¡Sí! Luego te cuento más. Vamos a clase para ver a la seño y a los demás compañeros. ¡Tendrán mucho que contarnos! —dijo Lucía emocionada mientras volvía con Amina al aula.
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Lucía y Amina en la Mezquita de Córdoba.
Vistas del Puente Romano y la Mezquita Catedral de Córdoba.
Gastronomía de Córdoba

Patios de Córdoba
Wallanda Bint Al-Mustakfi mujer importante de Córdoba
UN PASEO POR LA HISTORIA DE CÓRDOBA

CÓRDOBA: MONUMENTOS
El Sueño de Lucía
—Amina, ¿te he contado el sueño que tuve anoche? —preguntó Lucía.
—No, ¿me lo cuentas, Lucía? —dijo Amina con curiosidad.
—¡Claro, Amina!, ¡escucha con atención! —dijo Lucía emocionada.
—Mi sueño, Amina, fue tan real... Soñé que mis padres nos llevaban juntas a Córdoba, una ciudad llena de historia y encanto. ¡Y estabas tan emocionada! Querías visitar el Puente Romano, la Mezquita, Medina Azahara y los patios cordobeses.

—El primer día, exploramos la ciudad y te maravillaste con los azulejos azules y blancos de algunas fachadas, los jardines de la ciudad y su imponente Puente Romano por donde pasa el río Guadalquivir.
—Al día siguiente, visitamos la Mezquita. Te quedaste impresionada por el bosque de columnas y los arcos que se elevaban hacia el cielo. Subimos a la torre del Alminar y desde allí pudimos contemplar toda la ciudad.

—Luego, fue el turno de la Medina Azahara. Soñé que nos sentíamos arqueólogas descubriendo un tesoro escondido mientras exploramos las ruinas de esta antigua ciudad. En el propio sueño te imaginaste a los califas paseando por los jardines y celebrando fiestas en los palacios.
—Finalmente, llegamos a los patios cordobeses. Quedamos fascinadas por la belleza de las flores, el sonido del agua y los azulejos coloridos. Nos sentamos en un banco azul y disfrutamos de la paz y la tranquilidad del lugar. Era tal la paz que sentíamos que, por la mañana, cuando mamá nos llamó para levantarnos y venir al colegio, despertamos con una gran sonrisa como si de un sueño mágico se tratara.
—¡Qué bonito, Lucía! —exclamó Amina.
—¿A que sí? Todo eso, son monumentos importantes de Córdoba, Amina —dijo Lucía.
—¡Venga, vayamos a clase!, le podremos preguntar más sobre Córdoba a la seño Carmen.
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El Sueño de Lucía
—Amina, ¿te he contado el sueño que tuve anoche? —preguntó Lucía.
—No, ¿me lo cuentas, Lucía? —dijo Amina con curiosidad.
—¡Claro, Amina!, ¡escucha con atención! —dijo Lucía emocionada.
—Mi sueño, Amina, fue muy real... Soñé que mis padres nos llevaban juntas a Córdoba. ¡Y tú estabas muy contenta! Querías ver el Puente Romano, la Mezquita y los patios.
—El primer día, exploramos la ciudad. Te gustaron los azulejos y los jardines. Vimos el gran Puente Romano.
—Al día siguiente, visitamos la Mezquita. Te quedaste muy impresionada por las columnas. Subimos a la torre y vimos toda la ciudad.
—Luego, fue el turno de la Medina Azahara. Soñé que éramos arqueólogas buscando un tesoro en las ruinas. Te imaginaste a los antiguos reyes paseando por los jardines.
—Finalmente, llegamos a los patios cordobeses. Nos encantaron las flores y el ruido del agua. Nos sentamos y sentimos mucha paz. Al despertar, ¡teníamos una gran sonrisa!
—¡Qué bonito, Lucía! —exclamó Amina.
—¿A que sí? Todo eso, son monumentos importantes de Córdoba —dijo Lucía.
—¡Venga, vayamos a clase! Le preguntaremos más a la profesora Carmen.
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Mezquita de Córdoba

Medina Azahara

Puente Romano
GASTRONOMÍA DE CORDOBA BOCADO A BOCADO

CÓRDOBA: GASTRONOMÍA
El misterio de la Plaza del platillo
En el tiempo de lectura del aula, Lucía escoge un cuento para contarle a Amina los platos típicos de Córdoba:
—¡Mira, Amina, El misterio de la Plaza del Platillo! —exclamó Lucía.
—Con este cuento aprenderemos mucho sobre la gastronomía de esta ciudad. Te lo cuento en voz bajita para que no molestemos al resto —susurró Lucía al oído de Amina. –
En pleno centro de Córdoba, con sus calles empedradas, se encontraba una pequeña plaza escondida. Una gran placa plateada resaltaba su nombre: "Plaza del Platillo”, un lugar donde los aromas más deliciosos se entrelazaban en un baile mágico.
Todos los días, al caer la tarde, la plaza se transformaba en un festín para los sentidos. Los puestos de comida, decorados y adornados con plantas y farolillos, ofrecían una variedad de platos que hacían la boca agua. Había salmorejos espesos y cremosos, ligeras mazamorras, flamenquines crujientes, contundentes platos de rabo de toro, torrijas, pasteles cordobeses...
Un día, un pequeño niño llamado Pablo llegó a la plaza con su abuela.
—Esta plaza tiene un secreto, Pablo —le explicó la abuela, sonriendo misteriosamente—. Se dice que todos los alimentos de la plaza tienen un sabor especial, ¡un sabor mágico!
Intrigado, Pablo decidió probar un poco de cada plato. De primero, un salmorejo cremoso y al punto de sal. Los flamenquines, rellenos de jamón y queso, se deshacían en su boca con cada bocado. Se atrevió también con el rabo de toro, bien cocidito en su salsa deliciosa. Para terminar, probó el pastel cordobés relleno de cabello de ángel, con el que terminó chupándose los dedos de lo rico que estaba.

Los sabores de aquellos platos eran tan mágicos y placenteros, que mientras comía, Pablo se imaginaba que iba volando por toda la plaza montado sobre un platillo de plástico. Voló junto a los flamenquines. ¡Había tantos que parecían una plaga en las alturas! Pablo se sentía tan ligero como una pluma y continuó volando sobre una playa que en lugar de agua, tenía vino Moriles, hasta que terminó deslizándose por un río de salmorejo y... ¡Plas! La potente voz del camarero ofreciéndoles la cuenta para pagar, hizo que nuestro pequeño Pablo volviera de nuevo a la realidad de aquella mágica y placentera plaza.
—¿Te ha gustado? —dijo Lucía con una gran sonrisa.
—¡Mucho, tengo hambre!... —exclamó Amina con cara de apetito.
—¡Ja ja ja ja! Enseguida salimos a desayunar al patio, Amina —contestó Lucía mientras guardaba el cuento en la biblioteca de aula.
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El misterio de la Plaza del Platillo
Lucía le enseñó un cuento a Amina. Se llama "El misterio de la Plaza del Platillo".
—Con este cuento, aprenderemos sobre la comida de Córdoba —dijo Lucía.
En Córdoba, hay una plaza pequeña llamada "Plaza del Platillo".
En la plaza, huele muy bien a comida. Por la tarde, la plaza se llena de puestos de comida.
Hay muchos platos ricos: salmorejo, mazamorra, flamenquín, rabo de toro, torrijas y pastel cordobés.
Un día, un niño llamado Pablo fue a la plaza con su abuela.
—Esta plaza tiene un secreto —le dijo la abuela—. La comida aquí tiene un sabor mágico.
Pablo probó todos los platos. Le gustaron mucho.
Mientras comía, Pablo imaginó que volaba en un platillo por la plaza. Vio muchos flamenquines volando. Voló sobre un mar de vino y se deslizó por un río de salmorejo.
De repente, el camarero le pidió que pagara. Pablo volvió a la realidad.
La plaza era mágica y la comida estaba muy rica.
—¿Te ha gustado? —le preguntó Lucía a Amina.
—¡Sí! Tengo hambre —dijo Amina.
—¡Ja, ja! Ahora vamos a desayunar al patio —dijo Lucía.
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Salmorejo y Ajoblanco de Córdoba
Comidas Cordobesas
Rabo de toro
FOLCLORE Y ARTESANÍA

CÓRDOBA: FOLCLORE
Fiesta, baile y arte en Córdoba
Lucía y Amina estaban recogiendo sus instrumentos en el aula de música al terminar la clase.
—Amina, ¿recuerdas todo lo que hablamos de la ciudad con la seño? —exclama Lucía.
—Sí, me gustó mucho saber sobre los platos ricos y los monumentos de Córdoba —dijo Amina.
—Pues además, Córdoba es una fiesta de música y color —continuó contando Lucía con emoción.
Los cordobeses son famosos por su pasión por el baile. Además del flamenco, uno de los bailes más populares es el Vito, un baile muy alegre y divertido que se baila en pareja.

—¡Imagínate, Amina, a una niña con un vestido de volantes de colores y a un niño con un traje de corto, bailando al compás de la música! —exclama Lucía.
Es que la música de Córdoba tiene un sonido muy especial, y esto es gracias a los instrumentos que se utilizan. La guitarra española es la reina de la fiesta, con sus notas alegres y vibrantes. El cajón es un instrumento de percusión que marca el ritmo con sus golpes secos y fuertes.
—¡Y si te pones a bailar, te entra una alegría que hasta cantas lo que sea! —dijo Lucía, dando un par de palmadas rítmicas y entonando con voz pícara:
"La Tarara sí, la Tarara no, La Tarara, madre, que la bailo yo."
Amina soltó una carcajada, viendo a Lucía hacer un pequeño giro como si fuera una bailaora.

—Y no solo eso —siguió explicando Lucía—. En Córdoba, tienen una gran habilidad artesanal, como el trabajo con el cuero haciendo bolsos y cinturones, hasta sillas de montar a caballo. También, hacen con cerámica platos, jarrones, azulejos y bonitas figuras. En joyería, hacen anillos, collares, pulseras y pendientes. Y son famosas sus alfombras, tapices y mantas que a menudo bordan en telares creando piezas únicas.
—¡Qué arte tienen! —terminó diciendo Amina con voz alegre y vivaracha.
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Fiesta, arte y baile en Córdoba
Lucía y Amina estaban recogiendo sus cosas en el aula de música al terminar la clase.
—Amina, ¿recuerdas todo lo que hablamos de la ciudad con la seño? —exclama Lucía.
—Sí, me gustó mucho saber sobre los platos ricos y los monumentos de Córdoba —dijo Amina.
—Pues además, Córdoba es una fiesta de música y color —continuó Lucía con emoción.
Los cordobeses son famosos por bailar. Un baile popular es el Vito, un baile muy alegre y divertido que se baila en pareja.
—¡Imagínate, Amina, a una niña con un vestido de volantes y a un niño bailando con la música! —exclama Lucía.
La música de Córdoba tiene un sonido especial. Esto es por los instrumentos que usan. La guitarra española es muy importante. El cajón es un tambor que marca el ritmo con golpes fuertes.
—¡Y si te pones a bailar, te entra una alegría que hasta cantas! —dijo Lucía. Ella dio palmadas y cantó:
"La Tarara sí, la Tarara no, La Tarara, madre, que la bailo yo."
Amina se rió mucho al ver a Lucía dar un pequeño giro.
—Y no solo eso —siguió Lucía—. En Córdoba trabajan muy bien la artesanía.
Trabajan el cuero para hacer bolsos y cinturones. También hacen figuras bonitas con cerámica. En joyería, hacen anillos y collares. Y son famosas sus mantas y alfombras únicas.
—¡Qué arte tienen! —terminó diciendo Lucía con voz alegre.
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La tarara sí la tarara no

Artesanía de Córdoba
WALLANDA BINT AL-MUSTAKFI Y LEONOR MARZANO

CÓRDOBA: MUJER
¡A Jugar y a Conocer a Mujeres Valientes!
¡Rrrrrrrrriiiinnnng!
–¡Vamos niños, niñas salimos al patio!" – Exclama la seño Carmen con su dulce voz.
Lucia, emocionada, coge a Amina del brazo y se apresuran hacia el patio del colegio.
– ¡De mayor quiero tener la valentía de Wallada! ¡Ella era una poetisa cordobesa que no se dejaba callar! – Comienza a contar Lucía.
– ¿Wallada? – pregunta Amina.
– ¡Sí! La seño Carmen nos ha contado que en la época de la Mezquita, cuando Córdoba era Al-Ándalus, vivió una princesa poeta, Wallada Bint Al-Mustakfi. Ella no escribía poemas en secreto; ¡los recitaba en público, en la corte de Córdoba, desafiando a todos!

– ¡Qué valiente! — dijo Amina, que aún sentía timidez para hablar en clase.
– ¡Mucho! Ella era muy talentosa y audaz. No le importaba lo que decían las normas de su época. Ella quería que su voz, y la de otras mujeres, se escuchara fuerte y clara. Por eso decimos que luchó contra el silencio que querían imponerles.
– A la gente que la quería callar, ¡le entraba mucha ira! – continuó Lucía, poniendo un tono de voz que imitaba un enfado. – No entendían que una mujer tuviera tanta valentía para hablar, y eso les hacía sentir mucha rabia y enfado.
¡Yo creo que hay que convertir esa rabia en calma y en algo positivo!
Wallada usaba la ira que sentía por la injusticia para escribir poemas más valientes y atrevidos. ¡Convirtió la rabia en arte!
¡Y no es la única! – continuó Lucía. – También está Leonor Marzano. ¡Ella no usaba la voz para poesía, sino para la música!
– ¿Le-o-nor? ¿Quien es? — preguntó Amina, sonriendo.

– Pues Leonor Marzano es conocida como la "madre del cuarteto". El cuarteto es un tipo de música muy alegre de Córdoba que te hace bailar. Ella fue una pianista muy importante que inventó y dio forma a este género musical popular. ¡Se imaginó una música que no existía y la creó!
Amina asintió con entusiasmo. Una mujer que luchó contra el silencio y otra que creó música y alegría. Córdoba estaba llena de mujeres increíbles.
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¡A Jugar y a Conocer a Mujeres Valientes!
¡Riiiiing!
—¡Vamos, niñas y niños, salimos al patio! —dice la profesora Carmen.
Lucía agarra a Amina. Van rápido al patio.
—De mayor quiero ser valiente como Wallada. ¡Ella fue una poeta que siempre decía lo que pensaba! —empieza a hablar Lucía.
—¿Wallada? —pregunta Amina.
—¡Sí! Ella vivió hace muchos años. Era una princesa poeta. Recitaba sus poemas delante de todos. ¡Era muy atrevida!
—¡Qué valiente! —dice Amina.
—Wallada usaba la rabia por las cosas injustas para escribir poemas valientes. ¡Convirtió la rabia en arte! Ella luchó para que las mujeres pudieran hablar.
—¡Y no es la única mujer valiente! —sigue Lucía. —También está Leonor Marzano.
—¿Quién es? —pregunta Amina sonriendo.
—Leonor es conocida como la 'madre del cuarteto'. Ella inventó un tipo de música muy alegre de Córdoba que hace bailar. ¡Nos dejó un regalo de alegría!
Amina asiente con alegría. Una mujer luchó para hablar. Otra mujer inventó música alegre. ¡Córdoba tiene mujeres increíbles!
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Wallanda Bint
Leonor Marzano
FIN DE LA POBREZA Y HAMBRE CERO

CÓRDOBA: ODS
El Plan para un Mundo Mejor
El recreo estaba terminando y Lucía y Amina regresaban al aula. Caminando junto a la papelera del patio, Lucía se detuvo.
—¡Mira, Amina! —dijo Lucía señalando el suelo—. Hay un bocadillo entero tirado aquí, al lado de la papelera. ¡Qué pena!

Amina lo miró, apenada. Justo en ese momento, la profesora Carmen apareció y les hizo una señal para hablar con ellas.
—¡Amina, la seño Carmen nos va a contar algo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible! —exclama Lucía.
—¿Qué es eso? —pregunta Amina extrañada.
—Los ODS, ¿es que ya no te acuerdas? —le responde Lucía.
—¿Sabíais que hay personas en el mundo que no tienen suficiente comida para estar sanos y fuertes? —comienza la seño a explicar—. Esto se llama hambre, y es un problema muy grave.
Imagina que tienes mucha hambre y no tienes nada para comer. Te sientes débil, cansado y no puedes jugar ni aprender bien. Así se sienten muchos niños y adultos en el mundo que sufren hambre.
—¿Por qué hay hambre en el mundo? —preguntó Lucía apenada.
La seño siguió explicando que hay muchas razones.
—A veces, la comida no se reparte de forma justa. Otras veces, hay sequías o inundaciones que impiden que se cultiven alimentos. También hay guerras que hacen que sea difícil llevar comida. Todos podemos ayudar un poquito a acabar con el hambre y así también contribuir con el fin de la pobreza.
—¿Qué es la pobreza? —preguntó Amina, como siempre curiosa.
—Es cuando las personas no tienen suficiente dinero para comprar las cosas que necesitan. Cosas como comida, ropa, una casa y medicinas. A veces, los niños que viven en la pobreza no pueden ir a la escuela o jugar como otros niños —explicó la seño.
—¿Y Por qué existe la pobreza, seño? —Lucía volvió a preguntar.

La seño continuó: —hay muchas razones por las que existe la pobreza. Algunas personas no tienen trabajo o ganan muy poco dinero. Otras personas no tienen acceso a educación o atención médica. A veces, desastres naturales pueden hacer que la gente pierda sus hogares y sus trabajos.
—Todos podemos hacer algo para ayudar a acabar con la pobreza como dice el Objetivo de hoy. Si acabáramos con la pobreza, todos los niños y niñas tendrían la oportunidad de ir a la escuela, jugar y crecer sanos y felices. El mundo sería un lugar mejor para todos y todas.
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El plan para un mundo mejor
El recreo estaba terminando. Lucía y Amina regresaban al aula.
—¡Mira, Amina! —dijo Lucía—. Hay un bocadillo tirado aquí. ¡Qué pena!
La profesora Carmen apareció.
—¡Amina, la seño Carmen nos va a hablar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible! —exclama Lucía.
—¿Sabíais que muchas personas no tienen comida? —comenzó la seño. Esto se llama hambre.
El hambre hace que las personas se sientan débiles y no puedan aprender bien.
—¿Por qué hay hambre? —preguntó Lucía.
La seño explicó que la comida a veces no se reparte bien. Otras veces, hay sequías o guerras. Todos podemos ayudar un poquito.
—¿Qué es la pobreza? —preguntó Amina.
—Es cuando las personas no tienen dinero para comprar lo que necesitan: comida, casa o medicinas —explicó la seño.
La pobreza existe porque hay gente sin trabajo o sin acceso a educación.
La seño dijo que todos podemos ayudar.
Si acabamos con la pobreza, todos los niños y niñas irían a la escuela y crecerían felices. El mundo sería un lugar mejor.
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Lucía y Amina en un banco de Alimentos